domingo, 28 de febrero de 2016

CONOCE A DIOS


“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificación como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 1.18-23).

El ser humano no niega la existencia de Dios (ni siquiera los ateos realmente), sino que ha decidido no creer en el Dios que se manifiesta en primer lugar a través de la Creación. Y en segundo lugar, porque nuestra conciencia nos indica que hay un Ser Superior que rige sobre nuestras vidas. ¿Por qué no cree en el Dios de la Biblia? ¿Por qué no acepta esa verdad? Porque al hombre no le gusta el Dios a quien esa verdad conduce. Dios es soberano y al hombre no le gusta su soberanía. No desea reconocer que hay Uno que lo gobierna con rectitud. Dios es santo, pero a los hombres y mujeres no les gusta su Santidad. Su Santidad pone sus propios pecados sobre el tapete. No le gusta un Dios que ve hasta lo más profundo de nuestros corazones y que lo conoce mejor que ellos mismos. Y así, casi todo lo que puede ser conocido sobre Dios le resulta, de algún modo u otro, repulsivo. Entonces reprime la evidencia que lo podría conducir en la dirección del verdadero conocimiento de Dios.

La ironía de este punto es que aún para el hombre es necesario llenar ese vacío; entonces al ponerse en contra de conocer al verdadero Dios y al no poder vivir sin él, se inventan “dioses” sustitutos para ocupar su lugar. Estos dioses pueden ser las leyes científicas sofisticadas de nuestras culturas, los dioses y las diosas del mundo griego y romano, o las imágenes bestiales y depravadas del paganismo, como lo fue de un modo normal hace muchos años. El hecho que haya tantas religiones en el mundo no se debe a que los hombres y las mujeres estén buscando a Dios, como muchos lo dicen. En realidad, se debe a que no desean aceptar a Dios, y sin embargo, necesitan algo que ocupe el lugar de Dios.

Entonces, ¿cómo conocer al Dios verdadero? La respuesta es Jesucristo. “Pues él que me conoce, ha conocido al Padre” (Juan 14.9). ¿Y cómo llegar a Dios? La respuesta es Jesucristo. Él mismo lo dice: “Yo soy EL camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mi” (Juan 14.6). Así, en el estado de pecador en el que estamos no se no es posible, el mismo Hijo de Dios vino al mundo convertido en hombre para sufrir por nosotros el justo juicio que Dios tenía reservado por nosotros a causa de nuestros pecados, Él cargó con nuestras culpas y pecados en la Cruz, y se nos ha permitido la absoluta libertad al aceptarlo y confesarle nuestros pecados con verdadero arrepentimiento.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que envió a su hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea, no se pierda más tenga vida eterna”. Juan 3:16. No trates de ocultar la verdad con un solo dedo o de ponerle cada vez más excusas. No la hagas tan larga para aceptar esa Verdad

. ‪#‎DanielJ ‪#‎Adhulam


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