viernes, 17 de enero de 2020

Saul: Autosuficiencia y Orgullo


Saúl: De como la autosuficiencia y el orgullo solo nos llevan a una caída inminente
Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.


Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
1 Samuel 8:9 / 9:2

Siempre me he preguntado si la elección de Saúl, fue realmente en el tiempo de Dios o si Dios les quería enseñar una elección, Dios sabia finalmente lo que pasaría con Saúl.

Saúl empezó aparentemente bien, era alguien temeroso que no confiaba al parecer en sí mismo, era alto más que los demás y cuando su padre tuvo un inconveniente fue a ver al profeta, incluso cuando lo escogen para ser rey, él se esconde porque tenía temor.
en la primera batalla, derrotan a los filisteos y todo el pueblo feliz porque su rey los había librado, el pueblo según Samuel había olvidado a Dios, quizás este no era el tiempo de Dios para que tengan un rey. 
Pero al buen Saúl se le empezaron a subir los sumos y empezó a creer más en sí mismo que en Dios, antepuso lo que pensaba antes que lo que Dios pensaba y de a pocos se fue en picada

Primero en la guerra con los Filisteos, Samuel debía venir a ofrecer el sacrificio antes que empezara la batalla, pero se estaba demorando demasiado, Saúl se desesperó al ver que algunos soldados comenzaban a desertar. No supo esperar, o simplemente no quiso y se adjudicó funciones que no le correspondían, pues el ofrecer sacrificios era dado solo a los sacerdotes (en este caso solo Samuel podía hacerlo), y para su mala suerte justo terminando aparece Samuel y le llama la atención delante de todos y le dice que Dios no está contento con él y que lo ha desechado

Su segundo error fue al hacer un juramento innecesario que puso al ejército en serios problemas al no permitirles comer y recuperar fuerzas, tal vez hubiera matado a su propio hijo por cumplir ese juramento si el pueblo no se lo impedía… Primera campanada de alerta.

Tercero error: Samuel le dijo que atacara y destruyera por completo a Abimalec, pero Saúl tenía una mejor idea, se quedó con el botín, no mato a Abimalec y cuando fue confrontado en vez de pensar en Dios, pensó en lo que diría la gente si se enteraba de lo que le había dicho Samuel.

El orgullo fue la caída de Saúl, luego de esto, se va alejando cada vez de Dios y va descendiendo más y más, primero persiguiendo a David para matarlo, luego ordenando matar a los sacerdotes y por último en su desesperación consultando a una adivina cosa que estaba absolutamente prohibida por Dios.

La caída de Saúl fue su orgullo, en contraste con David que se alegraba detrás de las cortinas cuidando sus ovejas. Saúl tenía un afán de protagonismo, un afán por adjudicarse funciones que no le correspondían, de imponer lo que él pensaba, su pensamiento antes que el de Dios, necio y ciego su final no fue de los mejores y arrastro a sus hijos a su desastre.

Tal vez si Saúl hubiera buscado a Dios de corazón, si su comunión hubiese sido más fuerte. 
A Saúl nunca se le ve buscando a Dios, siempre se dejaba llevar por lo que pensaba, hacia lo que quería. Siempre debemos de buscar a Dios en todo lo que hacemos y si Dios en su voluntad nos lleva a predicar en un pulpito o a enseñar, siempre entendamos que eso es por Dios y no por nosotros, no nos enorgullezcamos y mantengamos la humildad.

Que la vida de Saúl sirva de ejemplo a nosotros sobre no perder el enfoque y siempre dejar que Dios sea quien dirija nuestro camino y que lo busquemos en todo tiempo y circunstancia.

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