La última nota ha sido tocada; el cisne ha cantado por última vez. No estamos ante un simple disco de Megadeth; es su disco de despedida, lo que le añade mucho sentimiento más allá de si estemos de acuerdo con el resultado o no.
Si buscan variedad, miren para otro lado; este disco trae thrash explosivo, sin muchos cambios, con muchas canciones a medio tiempo y bastante sentimiento. El Colorado ha abierto su
corazón y se despide a nuestro gusto por todo lo alto.
Comenzamos con “Tipping
Point”, que fue la introducción a este trabajo: thrash a la vena con solos
de guitarra por doquier que te harán volar la cabeza. Este tema está a tono con
algunos clásicos de la banda y es similar a los temas más pesados del disco
anterior, The Sick, ¡the Dying… and the Dead!
Seguimos con “I Don't Care”,
donde Dave nos quiere mentir, pues es un tema donde dice que no le importa lo
que piensen o digan los demás, pero a lo largo de su carrera él ha demostrado
exactamente lo contrario. Musicalmente es un tema punk que no sorprende, pues
Mustaine tiene cierta debilidad por este estilo musical; el tema tiene muchos
solos de guitarra, el problema son las letras que me dejan pensando: ¿era
necesario? Se pueden decir muchas cosas sin necesidad de usar palabras subidas
de tono.
“Hey God” es un tema a medio tiempo que, más allá
de lo musical, me toca mucho porque veo a Mustaine bastante abierto acerca
de su fe. El tema es básicamente Dave conversando con Dios a su manera:
“Oye, Dios. No sé por qué te
importa. Siempre te quito el tiempo. Siempre me pierdo cuando llamas. A veces
me siento tan inseguro mientras camino solo por estas calles. Tan solo”.
Veo mucha influencia del disco Youthanasia
en esta canción.
"Let There Be
Shred" es una oda
al metal y a la guitarra eléctrica y debe ganar un récord Guinness por ser el
tema con más solos de guitarra. Por cada frase de Dave, la guitarra responde
con un solo explosivo. Teemu Mäntysaari realmente se luce en esta canción. Un
punto muy alto del álbum.
“Puppet Parade” parece el hijo de “Angry Again” y “Symphony of Destruction”: un tema a medio tiempo, melódico y comercial, que se vuelve bastante pegajoso con ese coro que uno quiere cantar a todo pulmón. Aquí
Dave se pone social y existencial; mencionó que este tema trata de la vida
mundana: el trabajo sin salida, las relaciones muertas y esa sensación de
actuar un papel todos los días.
“Another Bad Day” es uno de los puntos flojos del disco, pues es otro tema a medio tiempo, pero esta vez no funciona bien y se siente demasiado repetitivo debido a su riff circular y predecible. Parece
una canción que bien podría haber estado en los discos The World Needs a
Hero o Th1rt3en, donde Mustaine a veces abusaba de este tipo
de estructuras planas cuando no tenía una idea melódica clara.
“Made to Kill” nos devuelve al thrash a la vena que ya
estábamos extrañando; entra la batería con fuerza para luego explotar con esa
guitarra asesina. Es uno de los temas más agresivos del disco, donde Teemu vuelve a brillar y Mustaine muestra su lado más agresivo en la voz. Líricamente, es el Dave más visceral, tratando sobre la naturaleza humana predeterminada a la violencia o al conflicto. TEMÓN.
“Obey the Call” es una canción algo extraña, pues
comienza de nuevo a medio tiempo recordándonos a discos como Countdown to
Extinction y es un tanto repetitiva; sin embargo, casi al final da un giro
que no se espera, pues acelera su ritmo haciendo que suene casi thrash y eso
salva la canción. Una jugada maestra.
“I Am War” es otro tema que siento como uno de los puntos bajos del disco; otro más a medio tiempo, con remembranzas, de nuevo, de Countdown to Extinction.
“The Last Note” es un tema que, más allá de estar a
medio tiempo de nuevo, tiene bastantes cosas interesantes: la similitud con temas
como "Thirteen", el solo de guitarra acústico o la melodía final que
suena magistral. Un gran tema para cerrar por todo lo alto y la letra te puede
hacer quebrar, pues Dave está en modo despedida y se nota el sentimiento que le
puso:
“La guitarra se volvió
pesada y es tiempo de dejarla. Me dieron oro, me dieron un nombre, pero cada
trato se firmó con sangre y fuego; así que aquí está mi última voluntad, mi
testamento final, mi burla. Llegué, goberné, ahora desaparezco”.
El bonus de “Ride the Lightning”
suena un poco más rápido y resulta bastante similar. Es una manera de cerrar el
círculo: empezó tocando con Metallica y terminó tocando un cover de Metallica.
Dave está cansado y quiere
descansar, su cuerpo le está pasando factura; ahora viene la gira y luego el
aparente silencio. Cuatro canciones thrash, dos canciones que te tocan el
corazón, dos temas repetitivos, dos medios tiempos y un cover de Metallica.
Excelente forma de cerrar la historia de Megadeth.
Se te va a extrañar, Dave, pero
se entiende y respeta tu decisión… ¡AGUANTE, MEGADETH!

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