lunes, 26 de enero de 2026

Megadeth: El Testamento de Dave Mustaine

 



La última nota ha sido tocada; el cisne ha cantado por última vez. No estamos ante un simple disco de Megadeth; es su disco de despedida, lo que le añade mucho sentimiento más allá de si estemos de acuerdo con el resultado o no.

Si buscan variedad, miren para otro lado; este disco trae thrash explosivo, sin muchos cambios, con muchas canciones a medio tiempo y bastante sentimiento. El Colorado ha abierto su corazón y se despide a nuestro gusto por todo lo alto.

Comenzamos con “Tipping Point”, que fue la introducción a este trabajo: thrash a la vena con solos de guitarra por doquier que te harán volar la cabeza. Este tema está a tono con algunos clásicos de la banda y es similar a los temas más pesados del disco anterior, The Sick, ¡the Dying… and the Dead!

Seguimos con “I Don't Care”, donde Dave nos quiere mentir, pues es un tema donde dice que no le importa lo que piensen o digan los demás, pero a lo largo de su carrera él ha demostrado exactamente lo contrario. Musicalmente es un tema punk que no sorprende, pues Mustaine tiene cierta debilidad por este estilo musical; el tema tiene muchos solos de guitarra, el problema son las letras que me dejan pensando: ¿era necesario? Se pueden decir muchas cosas sin necesidad de usar palabras subidas de tono.

“Hey God” es un tema a medio tiempo que, más allá de lo musical, me toca mucho porque veo a Mustaine bastante abierto acerca de su fe. El tema es básicamente Dave conversando con Dios a su manera:

“Oye, Dios. No sé por qué te importa. Siempre te quito el tiempo. Siempre me pierdo cuando llamas. A veces me siento tan inseguro mientras camino solo por estas calles. Tan solo”.

Veo mucha influencia del disco Youthanasia en esta canción.

"Let There Be Shred" es una oda al metal y a la guitarra eléctrica y debe ganar un récord Guinness por ser el tema con más solos de guitarra. Por cada frase de Dave, la guitarra responde con un solo explosivo. Teemu Mäntysaari realmente se luce en esta canción. Un punto muy alto del álbum.

“Puppet Parade” parece el hijo de “Angry Again” y “Symphony of Destruction”: un tema a medio tiempo, melódico y comercial, que se vuelve bastante pegajoso con ese coro que uno quiere cantar a todo pulmón. Aquí Dave se pone social y existencial; mencionó que este tema trata de la vida mundana: el trabajo sin salida, las relaciones muertas y esa sensación de actuar un papel todos los días.

“Another Bad Day” es uno de los puntos flojos del disco, pues es otro tema a medio tiempo, pero esta vez no funciona bien y se siente demasiado repetitivo debido a su riff circular y predecible. Parece una canción que bien podría haber estado en los discos The World Needs a Hero o Th1rt3en, donde Mustaine a veces abusaba de este tipo de estructuras planas cuando no tenía una idea melódica clara.

“Made to Kill” nos devuelve al thrash a la vena que ya estábamos extrañando; entra la batería con fuerza para luego explotar con esa guitarra asesina. Es uno de los temas más agresivos del disco, donde Teemu vuelve a brillar y Mustaine muestra su lado más agresivo en la voz. Líricamente, es el Dave más visceral, tratando sobre la naturaleza humana predeterminada a la violencia o al conflicto. TEMÓN.

“Obey the Call” es una canción algo extraña, pues comienza de nuevo a medio tiempo recordándonos a discos como Countdown to Extinction y es un tanto repetitiva; sin embargo, casi al final da un giro que no se espera, pues acelera su ritmo haciendo que suene casi thrash y eso salva la canción. Una jugada maestra.

“I Am War” es otro tema que siento como uno de los puntos bajos del disco; otro más a medio tiempo, con remembranzas, de nuevo, de Countdown to Extinction.

“The Last Note” es un tema que, más allá de estar a medio tiempo de nuevo, tiene bastantes cosas interesantes: la similitud con temas como "Thirteen", el solo de guitarra acústico o la melodía final que suena magistral. Un gran tema para cerrar por todo lo alto y la letra te puede hacer quebrar, pues Dave está en modo despedida y se nota el sentimiento que le puso:

“La guitarra se volvió pesada y es tiempo de dejarla. Me dieron oro, me dieron un nombre, pero cada trato se firmó con sangre y fuego; así que aquí está mi última voluntad, mi testamento final, mi burla. Llegué, goberné, ahora desaparezco”.

El bonus de “Ride the Lightning” suena un poco más rápido y resulta bastante similar. Es una manera de cerrar el círculo: empezó tocando con Metallica y terminó tocando un cover de Metallica.

Dave está cansado y quiere descansar, su cuerpo le está pasando factura; ahora viene la gira y luego el aparente silencio. Cuatro canciones thrash, dos canciones que te tocan el corazón, dos temas repetitivos, dos medios tiempos y un cover de Metallica. Excelente forma de cerrar la historia de Megadeth.

Se te va a extrañar, Dave, pero se entiende y respeta tu decisión… ¡AGUANTE, MEGADETH!

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