lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz Año 2013


Se nos va el año 2012, esta vez personalmente no tan rápido, pero de todas maneras tampoco tan lento. En el mundo las cosas van de mal en peor, hay guerras, rumores de guerras, terremotos por todos lados y una depravación tal que le podría escarapelar el cuerpo a cualquier puritano o personaje de antaño.

En la tierra del tío Sam desgraciadamente los tiroteos parecen ser como el pan de cada día y este año aun más trágico los niños pagaron los platos rotos por la insania y estupidez de algunos, Europa se va a pique por una inadecuada política económica y social, Latinoamérica llena de dictaduras casi por todos lados y Perú inmerso en sus propios problemas y con la delincuencia levantándose cada vez sin que nadie haga algo por detenerla.

A nivel eclesial vemos iglesias por todos lados y a gusto del cliente y los Pseudo pastores a quienes les gusta trasquilar a las ovejas siguen por allí ganando dinero a costa de los incautos, mientras que la iglesia perseguida sigue luchando en África y Asia sin tener mayor publicidad pero en contraparte en el cielo tendrán una gran recompensa.

Este año muchos creyeron que se acababa el mundo, cuando la Biblia dice que nadie sabe el día ni la hora, pobrecitos, si tan solo miraran al cielo. Aunque Dios está más cerca de lo que imaginan.

Y nos despediremos del 2012 el día de hoy, algunos buscando arriba, otros enfrascados en sus tradiciones, otros chupando hasta quedar tirados, algunos recordando a algún ser querido que ya no está más, otros tantos renegando del sistema.

Pero la verdad es que es un tiempo para reflexionar y preguntarse que nos dejo el año que paso, en que debemos de mejorar y que cosas debemos de corregir, no dejemos pasar que la algarabía de las masas nos contagie, reflexionemos y pidámosle a Dios sabiduría para no solo empezar sino también terminar el 2013 con la frente en alto por los objetivos trazados y logrados.

Feliz Año y que Dios los bendiga a todos. 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Feliz Dia dle fin dle Mundo


MATEO 24 

Jesús predice la destrucción del templo

(Mr. 13.1-2; Lc. 21.5-6)

24  Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Señales antes del fin

(Mr. 13.3-23; Lc. 21.7-24)

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel(el que lee, entienda),
16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;
18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
19 Mas !!ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;[a]
21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
25 Ya os lo he dicho antes.
26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.
27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

La venida del Hijo del Hombre

(Mr. 13.24-37; Lc. 21.25-36; 17.25-36; 12.41-48)

29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.
42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Libro de Hageo


Autor: Hageo 1:1 identifica al autor del Libro de Hageo como el Profeta Hageo.

Fecha de su Escritura: El Libro de Hageo fue escrito aproximadamente en el 520 a.C.

Propósito de la Escritura: Hageo buscaba desafiar al pueblo de Dios con respecto a sus prioridades. Él los llamó a reverenciar y glorificar a Dios, construyendo el Templo, a pesar de la oposición local y oficial. Hageo los exhortó a no desanimarse porque este Templo no estuviera tan ricamente decorado como el de Salomón. Los exhortó a volverse de la impureza de sus caminos y a confiar en el soberano poder de Dios. El Libro de Hageo es un recordatorio de los problemas que enfrentó el pueblo de Dios en esos tiempos, de cómo la gente confió valientemente en Dios, y cómo Dios proveyó para sus necesidades.

Versos Clave: Hageo 1:4, “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?”

Hageo 1:5-6, “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.”

Hageo 2:9, “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”

Breve Resumen: ¿Reconsiderará el pueblo de Dios sus prioridades, tendrá el valor, y actuará en base a las promesas de Dios? Dios buscó advertir a la gente que buscara Sus palabras. No solo Dios les advirtió, sino que también les ofreció promesas a través de Su siervo Hageo, para motivarlos a seguirlo. Por haber revertido el pueblo de Dios sus prioridades, habiendo fracasado en poner a Dios en el primer lugar de sus vidas, Judá fue enviado al exilio babilónico. En respuesta a la oración de Daniel y en cumplimiento a las promesas de Dios, Dios dirigió a Ciro el rey persa, a permitir que los judíos en exilio regresaran a Jerusalén. Un grupo de judíos regresó a su tierra con gran gozo, puso a Dios en el primer lugar en sus vidas, lo adoraron, y comenzaron a reconstruir el Templo de Jerusalén, sin el apoyo de la gente local que vivía en Palestina. Su valiente fe se encontró con oposición de la población local, así como del gobierno persa, durante aproximadamente 15 años.

Referencias Proféticas: Como con la mayoría de los libros de los profetas menores, Hageo termina con promesas de restauración y bendiciones. En el último verso, Hageo 2:23, Dios utiliza un título distintivamente mesiánico en referencia a Zorobabel, “Siervo mío” (Comparar 2 Samuel 3:18; 1 Reyes 11:34; Isaías 42: 1-9; Ezequiel 37:24,25). A través de Hageo, Dios promete hacerlo como un anillo de sellar, lo cual era un símbolo de honor, autoridad, y poder, algo como un cetro de rey, utilizado para sellar cartas y decretos. Zorobabel, como el anillo de sellar de Dios, representa la casa de David y la reanudación de la línea mesiánica interrumpida por el Exilio. Zorobabel restableció el linaje davídico de los reyes que culminará con el reinado milenial de Cristo. Zorobabel aparece en el linaje de Cristo tanto por parte de José (Mateo 1:12), como por el lado de María (Lucas 3:27).

Aplicación Práctica: El Libro de Hageo llama la atención sobre problemas comunes que la mayoría de la gente enfrenta aún en nuestros días. Hageo nos cuestiona acerca de: 1) examinar nuestras prioridades, para ver si estamos más interesados en nuestros propios placeres que en hacer la obra de Dios; 2) a rechazar una actitud derrotista cuando nos enfrentamos a la oposición o a circunstancias desalentadoras; 3) a confesar nuestras faltas y buscar vivir vidas santas ante Dios; 4) a actuar valientemente por Dios, porque tenemos la seguridad de que Él está con nosotros siempre, y tiene pleno control de nuestras circunstancias; y, 5) a descansar seguros en las manos de Dios, sabiendo que Él nos bendecirá abundantemente, mientras le sirvamos fielmente.

Libro de Sofonias



Autor: Sofonías 1:1 identifica al autor del Libro de Sofonías como el Profeta Sofonías. El nombre Sofonías significa “defendido por Dios.”

Fecha de su Escritura: El Libro de Sofonías fue escrito probablemente entre el 735 y el 725 a.C.

Propósito de la Escritura: El mensaje de Sofonías de juicio y ánimo contiene tres doctrinas importantes: 1). Dios es soberano sobre todas las naciones. 2). Los malos serán castigados y los justos serán reivindicados en el día del juicio. 3). Dios bendice a aquellos que se arrepienten y confían en Él.

Versos Clave: Sofonías 1:18, “Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.”

Sofonías 2:3, “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.”

Sofonías 3:17, “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”

Breve Resumen: Sofonías pronuncia el juicio del Señor sobre toda la tierra, sobre Judá, sobre las naciones circundantes, sobre Jerusalén, y sobre todas las naciones. Esto es seguido por proclamaciones de la bendición del Señor sobre todas las naciones, y especialmente sobre el remanente fiel de Su pueblo en Judá. 

Sofonías tuvo el valor de hablar con determinación, porque sabía que estaba proclamando la Palabra del Señor. Su libro comienza con “La palabra de Jehová” y termina con “dice Jehová.” Él sabía que ni los muchos dioses que la gente adoraba ni aún el poder de la armada asiria podrían salvarles. Dios es misericordioso y compasivo, pero cuando todas Sus advertencias son ignoradas, ha de esperarse el juicio. El día del juicio de Dios es mencionado frecuentemente en las Escrituras. Los profetas lo llaman el “Día del Señor.” Ellos se refieren a varios eventos, tales como la caída de Jerusalén como a las manifestaciones del Día del Señor, cada una de las cuales apunta hacia el último Día del Señor.

Referencias Proféticas: Gran parte de las bendiciones finales sobre Sión pronunciadas en los versos 14-20, aún están por cumplirse, lo que nos lleva a concluir que estas son profecías mesiánicas que aguardan la Segunda Venida de Cristo para que se lleven a cabo. El Señor ha quitado nuestro castigo solo a través de Cristo, quien vino a morir por los pecados de Su pueblo (Sofonías 3:15; Juan 3:16). Pero Israel aún no ha reconocido a su verdadero Salvador. Esto aún está por suceder (Romanos 11:25-27).

La promesa de paz y seguridad para Israel, un tiempo cuando su Rey esté en medio de ellos, será cumplida cuando Cristo regrese a juzgar y redimir al mundo para Él mismo. Así como Él ascendió a los cielos después de Su resurrección, así también Él regresará y establecerá una nueva Jerusalén sobre la tierra (Apocalipsis 21). En ese tiempo, todas las promesas de Dios para Israel serán cumplidas.

Aplicación Práctica: Con unos pocos ajustes en cuanto a nombres y situaciones, este profeta del siglo VII a.C., podría pararse en nuestros púlpitos de hoy y predicarnos el mismo mensaje de juicio sobre la maldad, y esperanza para quien es fiel. Sofonías nos recuerda que Dios está ofendido por los pecados morales y religiosos de Su pueblo. El pueblo de Dios no escapará del castigo cuando peque deliberadamente. El juicio puede ser doloroso, pero su propósito puede ser redentor más que punitivo. El inevitable castigo de la maldad, nos ofrece un consuelo, en un tiempo cuando parece que el mal está imparable y victorioso. Tenemos la libertad de desobedecer a Dios, pero no la libertad para escapar de las consecuencias de esa desobediencia. Aquellos que son fieles a Dios pueden ser relativamente pocos, pero Él no los olvida.