El domingo había quedado con mi amigo del pedal para hacer una salida relajada, algo urbano para estirar las piernas. Lo esperé en su local y nos enrumbamos a tomar un rico desayuno y luego hacia Lima por la avenida Arequipa, que los domingos está libre para ciclistas y, tristemente, para runners que a veces estorban a los ciclistas (creo que se podrían segmentar mejor los carriles).
En el trayecto, mi bro me dice que mejor fuéramos al morro. Yo le dije que no había problema y, de paso, iba a aprovechar para hacer más km y trepar hasta la cruz. Vamos…
Llegamos y llegue hasta el
camino de la cruz para esperarlo y cuando llega, veo que toma el camino hacia
las antenas, me dice, vamos a intentarlo, tu puedes, yo no estaba preparado,
pero le dije, bueno pues vamos yendo a ver hasta donde llegamos y enrumbamos.
El morro estaba libre de
ciclistas, pues ya era un poco tarde para los que suelen subir; fuimos a paso
reposado, parando de rato en rato por lo cansado del camino lleno de tierra y
piedras. Paré varias veces, empujé la bici, proseguí la marcha entre vans que a veces pasaban y te hacían perder el ritmo (pero eran respetuosos) y, entre conversaciones y esfuerzo constante, finalmente llegamos a las antenas y fuimos premiados con una hermosa vista. Lo curioso del caso fue ver a un brother con una bici de ruta trepando a las antenas (debe haber tenido buena resistencia, pero las llantas, pobres).
Luego de descansar un momento, nos preparamos para el descenso y yo, pensando en cómo bajar, mi amigo me decía “trasero al aire” y yo, tratando de hacerle caso, con la mano apretando el freno (mala forma de bajar) y con el corazón en la mano, diciendo que extrañaba mis caminos asfaltados, a los que tanto estoy acostumbrado. Pero
al final puede llegar a descender (un poco lento, eso sí) y terminar la aventura
que me dejó con ganas de más.
Al final, el truco para
bajar es: brazos flexionados, peso al
centro-atrás y deja que la bici ruede.
Ya tendré mi revancha de las antenas nuevamente; al menos sé que, con mi bici Specialized, un poco antigua y desgastada, de aro 27.5, pude coronar la faena.


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